Ascensión invernal al alto de Fuentes Carrionas ( por la montaña palentina 1)

Escrito por viajaresunreflejodelplacer 04-04-2009 en General. Comentarios (3)

A finales del mes de febrero, organizamos una quedada en la Montaña Palentina. Jon y Agustí se unían a una expedición por la zona de Fuentes Carrionas en la que hubo un poco de todo. Ascensión, reposo, nieve, iglesias románicas y risas. Muchas risas. Hacía tiempo que no preparábamos una excursión como esta y teníamos muchas ganas. Además fue el bautizo palentino de Agustí.

 

El punto de reunión fue Cervera de Pisuerga. Pasadas de largo las once de la noche de un viernes, nos encontramos. Abrazos, preguntas y a cenar, que ya era hora. Luego nos fuimos a tomar un patxarán para celebrar el inicio de la expedición y estudiar las posibles opciones. Tras la copichuela, buscamos un lugar en el que pasar la noche.

 

Finalmente dormimos con la sierra de La Peña de fondo

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La noche fue más bien fría. El termómetro del coche marcaba unos cuantos grados bajo cero. Aun así, dormimos plácidamente en un apartado de la carretera de los pantanos que va desde Cervera a Guardo. Cuando nos despertamos, las vistas a la sierra nevada nos alegraron la mañana.

 

La habitación de Agustí (boca arriba) y Jon

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Durante el desayuno in situ, planeamos la jornada. La idea era acercarnos hasta Cardaño de Arriba y desde allí subir caminando a la zona de la laguna de las Lomas. El resto de la excursión la planearíamos sobre la marcha, dependiendo del estado de la nieve y de la zona.

 

En Cardaño de arriba nos calzamos las polainas

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Iniciamos la ruta caminando junto al río

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Y pronto aparecieron las agujas de Cardaño

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En la foto superior, al fondo, se pueden ver las conocidas agujas. A la derecha se levanta el Alto de Fuentes Carrionas, que finalmente sería nuestro destino en aquella jornada montañera. Tras una breve aproximación por una pista, llegamos a la zona de nieve y a las primeras subidas de tono.

 

Siempre hacia arriba, eso estaba claro

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Ganando altura las vistas son siempre más amplias

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Tras el primer repecho, hicimos una parada de repostaje. Allí decidimos que lo mejor sería subir hasta un collado que divisábamos para ver la laguna de las Lomas desde lo alto. Si teníamos suerte, veríamos incluso la laguna de fuentes Carrionas, en la otra vertiente de la montaña. El desnivel volvía a impresionar.

 

Sube que te sube con el Espiguete de telón

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El Curavacas (izquierda) apareció ante nosotros

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Y el pozo las Lomas se nos mostró helado

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Un espectáculo invernal en todos los sentidos

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La ruta está señalizada y puede que sea la más típica de la zona. En no demasiado tiempo, permite acercarse hasta la Laguna de las Lomas. Quizás por eso es una ruta transitada en una zona donde la tranquilidad y la soledad suelen predominar. Desde la Laguna se pueden realizar varios itinerarios y ascensiones. A partir de este punto el desnivel cobra más fuerza que nunca.

 

Ancha es Castilla, pero para arriba también tira

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Jon a todo gas con el pozo de las Lomas al fondo

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¡Venga, que ya no nos queda nada para tocar el cielo!

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Al final llegamos al collado sudando como perros

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Debatimos como paisanos: seguir subiendo o comer allí

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Al final nos pudo la curiosidad y nos acercamos hasta el alto de Fuentes Carrionas. Era una pena quedar en el collado cuando caminando cinco minutos más teníamos unas vistas de esas de 360 grados. No había duda. A por la cumbre.

 

Los últimos pasos por la cresta con el Curavacas dominando el horizonte

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No podía faltar la contra - foto conmemorativa de la cumbre

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Abajo, la laguna de Fuentes Carrionas

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Aunque apenas se aprecia por la nieve y el hielo, en la parte baja de la fotografía se aprecia la laguna de Fuentes Carrionas, lugar donde nace este río palentino. Para mi, es uno de los lugares más mágicos de toda la zona. Verlo nevado fue todo un espectáculo con el que no contábamos.

 

Las panorámicas no podía ser mejores, Picos de Europa, las montañas de Riaño, el Curavacas, las lagunas, el Espigüete. Hasta con un poco de imaginación se podía atisbar el mar Cantábrico. Había merecido la pena subir hasta ahí arriba.

 

Otro espacio a 2.497 metros de altura con Picos al fondo

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La mole del Curavacas a la izquierda vista desde el alto

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Las montañas y el embalse de Riaño bajo un cielo multicolor

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Era el lugar perfecto para comer y darle al vinillo

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Un último vistazo al pico Tres Provincias, al que no llegamos por las horas

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Como el reloj marcaba las 4 de la tarde, iniciamos una rápida bajada

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Los colores del cielo nos volvían medio locos

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Myriam inició la bajada al más puro estilo

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Y en un santiamén estaba allá abajo

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En este punto, el cansancio, el vino, y la alegría comenzaron a hacer efecto. Sin darnos cuenta, estábamos bajando de la montaña como auténticos camicaces. Menos mal que a aquellas horas apenas quedaba nadie en la montaña. Si nos hubieran visto, habrían salido corriendo. ¡Menudas pintas! ¡Parecía el carnaval!

 

Jon transformado en un superheroe

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Uno mismo haciendo el canelo durante la bajada

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Aunque no lo creais, este hombre bajaba con un esguince de rodilla

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En un periquete estábamos fuera del área de nieve

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Hicimos un pequeño descanso junto a las aguas gélidas del río

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Cuando quisimos llegar al coche, era de noche

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Después de una pequeña desorientación que espero Myriam relate en los comentarios, llegamos al coche. Desde allí bajamos hasta Guardo. Teníamos en mente iniciar otra ruta, esta vez nocturna, para dormir cerca de la Tejeda de Tosande. Sin embargo, el cansancio, el frío y la oscuridad (también los primeros dolores de rodilla de Jon) nos hicieron desistir. Acabamos pasando la noche como caravaneros.

 

Preparando la cena, y que no falte ni el vino ni el licor

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Hicimos noche allí mismo, en un camino cualquiera cerca de Cantoral de la Peña. Los casi mil metros de desnivel que habíamos librado horas antes nos hicieron caer rendidos tras una suculenta cena. La idea de la excursión a la tejeda la dejamos para debatir a la manaña siguiente. Todo dependería de cómo nos despertasemos.